El SMED (Single-Minute Exchange of Die) es una metodología de mejora continua desarrollada por Shigeo Shingo, enfocada en reducir drásticamente los tiempos de cambio o preparación en procesos productivos. Su objetivo principal es transformar actividades internas —aquellas que requieren detener la máquina— en actividades externas que puedan realizarse mientras el equipo sigue operando. Gracias a esto, las empresas pueden realizar cambios de modelo, herramienta o producto en minutos, aumentando significativamente la flexibilidad operativa.
Entre los principales beneficios del SMED se encuentra la reducción de tiempos muertos, lo que incrementa la productividad y mejora el aprovechamiento de maquinaria y personal. También permite producir lotes más pequeños sin afectar la eficiencia, reduciendo inventarios, sobreproducción y costos operativos. Además, mejora la capacidad de respuesta ante cambios en la demanda del cliente, algo fundamental en entornos altamente competitivos y de manufactura flexible.
Implementar SMED también genera beneficios culturales dentro de la organización, ya que impulsa el trabajo en equipo, la estandarización y la mejora continua. Los colaboradores participan activamente en la identificación de desperdicios y optimización de procesos, fortaleciendo la disciplina operativa y promoviendo una mentalidad Lean orientada a la velocidad, calidad y eficiencia.
